¿Te has preguntado alguna vez porque estás aquí?

¿Te has preguntado alguna vez porque estás aquí? O si ¿Realmente sólo somos consecuencia del caprichoso azar? ¿O que si en verdad la maldad es una nefasta consecuencia de la evolución solamente?


Te dicen que la maldad del hombre es algo puntual. Y que en realidad somos buenos.


Pero no te cansas de ver abusos y maldad a tu alrededor. Tú mismo analizas la vida y ves maldad. Ves tu falta de perdón, O tu falta de empatía por el otro. O tu empatía dura lo que dura una historia de Instagram.
Has dañado a muchas personas. Con tus actitudes y sabes que en lo profundo de ti hay rencores.
Créeme cuando te digo, porque sé de lo que hablo, porque yo también soy así. Por fuera me muestro bueno, decente y noble, pero por dentro se como realmente soy. Sé lo que he pensado, sé lo que he hecho en lo secreto y tú también lo sabes.
La maldad macro del mundo, lo grande también lo podemos observar en tu maldad micro. Por otro lado te quejas del abuso de los ricos a los pobres, pero no hacemos nada por los niños de la calle, O las personas sin hogar o el que pasa por fuera de nuestra casa solicitando ayuda. Te han enseñado a ser moralmente superior a otros solamente por compartir en Facebook algunos ideales. O que si das un par de pesos en la calle eres bueno. Pero créeme que ni tú ni yo nos salvamos porque seguimos siendo chismosos, tramposos y traidores, seguimos dañando y causando mal.
Tú lo sabes y yo lo sé.
Es sólo que veamos cómo reaccionamos frente a las funas. Cómo nos reímos de celebridades que se caen. Cómo destruimos al que está en el piso y el mensaje quedamos en las redes sociales cuando algo nos parece que está mal. Todo eso que hacemos tú y yo cada día en el mundo se llama pecado. Y esa maldad ese monstruo que llevamos dentro no es gratis. Un día Dios hará justicia a esa maldad terrible, a ese sufrimiento terrible que hemos causado a esta tierra. Y creará un nuevo mundo en el cuál quiere que tú y yo seamos parte. Un mundo sin este cancer terminal que se llama pecado.
Pero sabes que hay algo que debo decirte, dios no es sólo justicia e ira. También es amor, perdón y misericordia.
Evidentemente él quiere algo nuevo y diferente. Un mundo nuevo, pero él quiere al ser humano ahí. Dios siempre ha querido darse a conocer al hombre y ha usado la biblia para hacerlo. Pero también hizo algo que cambió la historia para siempre. El mismo vino en forma de hombre Y no solo eso sino que siendo Él, el ofendido y traicionado por ti y por mi, decidió tomar nuestra maldad y pagarla. La hizo propia para morir. Pero te preguntarás ¿pagarle a quien? Si nosotros ofendimos a Dios, Él es el ofendido y traicionado. En otras palabras el ofendido y traicionado, Pago por el traidor y el ofensor.
¿Entonces?
Dios quiere restaurar la relación con el hombre. Dios se dio a conocer Dios entregó a su Hijo por amor a ti. Él trazó un plan soberano para hacerlo. Y hoy te invita, sólo te manda a arrepentirte. A confesar tus pecados, a reconocer quien eres, a reconocer tu maldad, a reconocer tu condición y decirle: si, tienes razón, se lo que hiciste y te pido perdón y me entrego a ti.

«…el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.»

— Pablo de Tarso, 5d.C.-64d.C (carta a los Filipenses 2.6-11)