Dios tenía un mejor plan (siempre lo tiene). Cristo Jesús sería el primogénito de esta nueva familia y María pudo ver algo excepcional de Dios. Porque ella estaba siendo convocada y considerada por Dios mismo a ser parte de Su historia. La historia determinada por Dios en Génesis 3.15. Por eso María dice:

«Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.» — Lucas 1.46-47

Dios sea alabado, engrandecido. Dios ha tenido misericordia. Él se ha acercado para extender Su gracia. Y María reconoce que ella no puede ocupar el lugar de Dios y que también necesita ser salvada. Reconoce a Dios como su Salvador. La nueva navidad comenzó primero en el corazón de María, la mujer que concibió al Salvador. Cristo Jesús es quien hace nuevas todas las cosas.

Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.» – Lucas 1.48

Ella usa otra expresión, añade una idea que nos cuesta entender de María y reconoce su bajeza. Y por el contexto anterior no podemos decir que es una falsa humildad o palabras de reverencia. María reconoce que no merece la gracia de Dios, pero al mismo momento la recibe. Y añade una profecía: «…me dirán bienaventurada todas las generaciones«. Dios nos da vida nueva. Lo más seguro es que palpó como el rey David, la dicha del perdón:

«Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.» — Salmo 32.1

Dios extiende su gracia para que reconozcas tu condición de bajeza y recibas su perdón.

¿Imaginas cómo sería? ¿Que tu también seas llamado bienaventurado o bienaventurada? Jesús es Dios mismo extendiendo gracia, en medio de tu semana, de tu vecindario, en medio de tu trabajo y familia. No intentemos ocupar el lugar de Jesús, eso no tiene sentido. Como María ocupemos nuestro lugar y regocijémonos en el Salvador. Que nuestra alma lo engrandezca, veamos Su gloria y recibamos su gracia.

«Aquel Verbo fue hecho carne y vimos su gloria… lleno de gracia y de verdad.»
— Juan 1.14

Si conoces a Dios toma tu lugar, es momento de alabarlo

Fuente: Citas Bíblicas Biblia de Las Américas y Reina Valera 1960. | Matthias

María sabía algo de Dios

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