Un incendio quemó por completo la Iglesia Bautista Balsora. Cuando los trabajadores de emergencias y los miembros de la congregación se reunieron tras apagarse el fuego, los sorprendió ver una cruz carbonizada que había quedado en pie en medio del humo y las cenizas. Un bombero comentó: «El fuego atacó la estructura pero no la cruz. [Esto recuerda] que el edificio era solo eso, un edificio. La iglesia es la congregación». ¿La iglesia es un edificio o una comunidad?
LEER Mateo 16:13-19
La iglesia no es un edificio sino una comunidad unida por la cruz de Cristo
La iglesia no es un edificio sino una comunidad unida por la cruz de Cristo; Aquel que murió, fue sepultado y resucitó. Cuando Jesús vivió en la tierra, le dijo a Pedro que Él edificaría su iglesia mundial y que nada la destruiría (Mateo 16:18). Jesús reuniría a creyentes de todo el mundo para formar un grupo que trascendería el tiempo. Esa comunidad enfrentaría grandes dificultades, pero finalmente permanecería. Dios moraría en ellos y los sustentaría (Efesios 2:22).
La iglesia es una comunidad de personas que crecen en Cristo
Cuando luchamos para establecer iglesias locales que lo único que hacen es estancarse, cuando los edificios se destruyen o cuando nos preocupa que los creyentes luchen en otras partes del mundo, podemos recordar que Jesús está vivo y capacitando al pueblo de Dios para perseverar. Somos parte de la iglesia que Él está edificando hoy. Su cruz permanece.
La iglesia no es un edificio es sal
Jesús indicó en Mateo 7 que como seguidores de sus enseñanzas e hijos de Dios por el poder de su gracia, somos la sal de la tierra. ¿Eres la sal de la tierra? «Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.» — Mateo 5:13
La iglesia como sal de la tierra: sazona, preserva y mantiene la sociedad. Pero podemos desvanecernos y no ser efectivos en la comisión que nos encomendada. Escuché la frase: «Pescadores que no pescan». Por eso debemos recordar que somos la sal de la tierra y accionar.
La iglesia no es un edificio es luz
Si Cristo Jesús es la Luz del mundo, quienes somos sus seguidores y por la regeneración del Espíritu Santo, también somos luz en Él. Por esa razón somos la luz del mundo como nos enseño en Mateo 5:14-16 «Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.»
La iglesia no es un edificio, sino que por el poder de Dios somos luces en medio de la ciudad, la selva, la sierra y del campo.
La iglesia no es un edificio somos discípulos
Jesús te llama a seguirlo y ser imitador de Él. ¿Cómo? aprendiendo a vivir como Él. «…aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas» — Mateo 11:29 Y el resultado de aprender de Cristo es que hallaremos descanso para nuestras almas.
La iglesia no es un edificio, somos personas redimidas en Cristo Jesús. Somos personas perdonadas por su misericordia y gracia. Somos la sal de la tierra, la luz del mundo, discípulos para Su gloria y la esperanza del mundo. Somos una comunidad de personas transformadas por el amor de Dios y unidas en la cruz de Cristo Jesús.

De Jennifer Benson Schuldt, 9 sept. | Nuestro Pan Diario. Con notas finales del pr Matthias








