Confiar en Dios como Elías y la viuda de Sarepta – 1 Reyes 17

Un resumen de la predicación del Pr. Matthias sobre 1 Reyes 17

Quiero contarles algo que me marcó al estudiar este capítulo: no sabemos de dónde sale Elías. El texto simplemente dice «Elías tisbita» y listo, como si ya lo conociéramos.

Pero quiero que nos detengamos ahí, porque este es el mismo Elías que va a aparecer junto a Moisés en el monte de la transfiguración, el mismo que —junto con Enoc— no experimentó la muerte, sino que fue llevado al cielo en una carroza de fuego. Ese es el hombre que Dios pone justo en medio del reino más idólatra de Israel.

Resumen de la enseñanza:

  • Por qué la declaración de Elías —«Vive Jehová, Dios de Israel»— es un desafío directo a Acab y a todo el que hoy vive como si Dios no existiera.
  • Que la palabra de Dios tiene poder para crear, para sostener y para transformar, tal como transformó nuestro corazón cuando creímos en Cristo.
  • Que obedecer a Dios muchas veces significa esperar, incluso cuando no entendemos el plan, como le pasó a Elías junto al arroyo de Querit.
  • Que Dios provee de maneras que nunca imaginamos —hasta usó cuervos para alimentar a su profeta.
  • Que poner a Dios primero, aun en medio de la escasez, es el corazón de la fe verdadera, como lo vivió la viuda de Sarepta.
  • Que la fidelidad de Dios no falla: su palabra es verdad, y lo demuestra devolviéndole la vida al hijo de esa viuda.

Elías se presenta ante Acab: «Vive Jehová, Dios de Israel»

Cuando Elías llega ante Acab, no tiene ningún miramiento. Israel estaba dividido en dos reinos, y en el norte reinaba uno de los peores reyes que existieron, empapado de idolatría. Y ahí, sin ningún temor, Elías le dice: «Vive Jehová, Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.«

Yo lo traduzco así a nuestro contexto: hay mucha gente hoy que está lejos de Dios, que cierra la Biblia y dice «esto son cuentos». Pero se olvidan de algo importante: ellos también viven en el mundo de Dios. Tú y yo vivimos en el mundo de Dios, le guste a quien le guste. Y lo que hace Elías es recordarle a Acab que, aunque él ande con sus ídolos y su historia, Dios sigue siendo el Dios de Israel.

Lo que más me impacta es esa frase: «en cuya presencia estoy». Elías vivía consciente de que estaba delante de Dios, no solo cuando cantaba o cuando oraba. Y esa es la pregunta que me hago yo también: ¿estoy viviendo en la presencia de Dios, o solo lo recuerdo los domingos?

La palabra de Dios tiene poder, y hay que obedecerla

Después de confrontar a Acab, Dios le dice a Elías: «Vuélvete al oriente y escóndete en el arroyo de Querit.» Y ahí aparece una frase que se repite una y otra vez en este capítulo: palabra de Jehová. Esa es la esencia de una iglesia bíblica: vamos a la Palabra, la estudiamos, y por medio de ella Dios nos habla y su Espíritu nos va enseñando.

Cuando Dios creó el universo no usó una varita mágica, usó su palabra: «Sea la luz, y fue la luz.» Y cuando tú y yo nos convertimos, ¿qué fue lo que tocó nuestro corazón? También fue la palabra: que Cristo murió por nuestros pecados y resucitó al tercer día. La palabra de Dios tiene poder.

Pero no basta con reconocer ese poder, hay que obedecer. Elías podría haber dicho: «Señor, este es mi mejor momento, ya le anuncié a Acab lo que viene, quedémonos aquí.» Pero Dios le dijo que esperara, y Elías obedeció. Y mientras esperaba junto al arroyo, Dios lo alimentó de una forma que él jamás habría imaginado: usando cuervos que le traían pan y carne. ¿Has visto tú también «cuervos» de Dios en tu vida? Momentos donde Dios provee de la manera que menos esperabas.

La viuda de Sarepta: «Dame a mí primero»

Cuando el arroyo se secó, Dios volvió a hablarle a Elías y lo envió a Sarepta de Sidón, donde encontraría a una viuda. Ella estaba juntando los últimos restos de harina y aceite para preparar una comida final para ella y su hijo, antes de, en sus propias palabras, «dejarse morir». Puedo imaginarme el peso de esa desesperanza: en ese tiempo las viudas no tenían mucho apoyo, y esta mujer estaba enfrentando su futuro sin ninguna certeza.

Y ahí Elías le dice algo que, a primera vista, suena hasta injusto: «No tengas temor… pero hazme a mí primero una pequeña torta, y después harás para ti y para tu hijo.» No le pide todo, le pide lo primero. Y eso es exactamente lo que quiero destacar: Dios está primero. No es una frase bonita para el bronce, es una realidad que debe gobernar mis decisiones, mis finanzas, mi tiempo, mis relaciones. ¿Es Jesús realmente el primero en tu vida, o solo lo decimos cuando cantamos?

La viuda obedeció, le dio a Elías primero, y la promesa de Dios se cumplió: «la harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá.» Dios no miente, Dios no falla.

Cuando la fe se pone a prueba: la muerte y la resurrección del niño

Más adelante, el hijo de esa viuda se enferma y muere. Elías, que nunca experimentó la muerte personalmente, sí la vio de cerca. Y clama a Dios, y Dios escucha su oración: el alma del niño vuelve a él y revive. Es en ese momento que la viuda declara: «Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.»

Y aquí viene algo que me deja pensando: Jesús mismo, siglos después, recuerda esta historia y dice que había muchas viudas en Israel en tiempos de Elías, pero Dios lo envió solo a ella, a la de Sarepta. ¿Por qué? Porque Dios decide acercarse. Hay mucha gente necesitada, pero Dios decidió encontrarse contigo, considerarte a ti.

Dios primero, siempre primero

Elías era, como dice Santiago, un hombre sujeto a pasiones igual que tú y yo. No era un súper héroe espiritual. Pero el poder de Dios se manifiesta precisamente en personas débiles que deciden ponerlo a Él primero, escuchar su palabra y obedecerla.

🙏 Y ahora, ¿qué lugar ocupa Dios en tu vida?

Te invito a hacer el mismo ejercicio que hicimos como iglesia: pregúntate con honestidad si Dios está primero en tu agenda, en tus finanzas, en tus relaciones, en tus decisiones más importantes. Si sientes que has estado dándole a Dios «el resto» en lugar de «lo primero», este es el momento de cambiar el enfoque. Acompáñanos este domingo para seguir creciendo juntos en la Palabra, y si quieres orar sobre esto o conversarlo con alguien de nuestro equipo pastoral, con gusto caminamos contigo en ese paso de fe.

¿Qué lugar ocupa Dios en mi vida?



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